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Isa
17 May 2008 @ 05:33 pm
Nana de adiós para una criatura del Abismo  

Perdóname, porque no supe cuidarte. Esta mañana abrí los ojos y tu cuerpo desamparado me esperaba a los pies de la cama, recogido sobre la alfombra en una melodía de miembros rotos. Te llamé, pero no contestaste, y en la curva perezosa de tus párpados caídos supe que te había perdido para siempre. Las veinte mil escamas de tu piel empezaban a palidecer de muerte, sobre ellas descansaban coágulos de sangre negra cubriendo pudorosos tus heridas. Te arrastraste hasta nuestro hogar después de la lucha sólo para despedirte de mí, pequeño guerrero, entregándome tu vida mientras yo viajaba por mis sueños. Lloraré por ti. Haré de mis recuerdos tu cementerio y mi corazón vacío será la lápida que repita eternamente las tres sílabas de tu nombre.

Mi pequeño monstruo de ojos glaucos ya no rugirá para alegrarme, ni matará con sus hermosas garras de dragón a mis enemigos. Mi pequeño siervo ya no luchará en el campo de batalla por mí, ni se acurrucará feliz entre mis mantas por las noches. Mi pequeño esclavo ya no arañará levemente mis manos blancas, sonriendo juguetón a través de unos colmillos más frágiles y bellos que el diamante. Mi pequeño amor se ha ido y yo ya no tengo hechizos para salvarle. Maldita sea la magia, inservible cuando me deshago en ríos y todo en mi interior naufraga.

 
 
Mood: numb
Music: Antony and the Johnsons – Spiralling
 
 
Isa
09 May 2008 @ 12:31 pm
De la nieve en el Infierno: La última batalla  

Tal vez su destino estuviera escrito de antemano, tal vez no, pero cuando los ángeles alzaron el vuelo sobre las aguas turbulentas de la laguna Estigia ya estaban condenados. Porque así es Luzbel; tiende trampas entre las sombras, contempla a sus presas morir desde la distancia y sonríe discretamente ante la belleza serena de los cuerpos marchitándose. Resulta imposible esconderse del resplandor de sus ojos dorados o escapar de sus telarañas. En el momento en que los invasores se elevaron para huir del abrazo de las almas quedaron atrapados por un hechizo de tristeza destilada, el mismo que el Cazador había usado para encarcelar a Rafael. Si el dolor es el mejor conjuro y la pena el catalizador perfecto, en el hogar del Diablo probablemente también habrá suficientes lágrimas derramadas. El resentimiento acumulado durante milenios de encierro cayó implacablemente sobre el ejército enemigo, destruyendo sus cuerpos con el peso de las tragedias de las almas humanas, tan perdidas, y de las almas de los demonios, tan carentes de esperanza.

Ante la mirada atónita de las huestes infernales las plumas que habían pertenecido a sus hermanos caían lentamente hasta depositarse, como una leve caricia, sobre la superficie del lago. En cuestión de minutos el agua quedó cubierta por una capa de plumón blanca y suave semejante a una nevada, algo bello y extraño que sugería un nuevo comienzo, una oportunidad de redención en medio del Averno. Sin embargo tras unas horas las plumas se sumergieron en las profundidades del lago, dispuestas a confortar a las ballenas, y Luzbel devolvió a las almas condenadas a la tortura que les correspondía, a sus demonios al trabajo y al Cazador y su esposa a la tierra donde moran los vivos. El Cielo no tomaría represalias, durante un tiempo estarían demasiado ocupados lamiéndose las heridas y creando nuevos ángeles para su ejército. El Diablo sonrió con malicia, consciente de que su Padre no se atrevería a desafiarle con tres de sus arcángeles muertos y el pequeño Rafael encerrado en una botella almacenada en los sótanos del Infierno. Por una vez, se acercaban años de calma.

 
 
Mood: crappy
 
 
Isa
05 May 2008 @ 07:51 pm
De osarios y ballenas: La segunda batalla  

Avanzan de uno en uno, despacio, atravesando las puertas del infierno con una tranquilidad metódica propia de un ejército de nazis. La única señal de que los ángeles invasores están furiosos es el susurro proveniente de sus alas, donde riachuelos de plata crepitan como corrientes de electricidad. En cuestión de minutos se detienen ante la laguna Estigia, las sirenas se retiraron hace horas y ya sólo flotan recuerdos sobre la superficie negra y en calma. Miguel hace un gesto brusco con la mano y al momento todo el agua desaparece dejando en su lugar un cráter inmenso, salpicado aquí y allá por esqueletos de huesos delicados cubiertos por las algas. Los ángeles continúan su marcha a través del suelo legamoso, los pies calzados con sandalias destrozan anémonas de colores pálidos, aplastan caracolas tornasoladas y hacen equilibrios sobre los restos de una ballena azul.

Cuando llegan al centro del lago se oye la voz de Luzbel dando órdenes apresuradas, los ángeles en estado de alerta miran alrededor expectantes sin percibir los miles de brazos que surgen en silencio del suelo, atravesando el fondo marino con la elegancia de los fantasmas. Las almas de todos los Condenados han sido liberadas de sus castigos y en lugar de penar sus pecados están allí, agarrando por los tobillos a los soldados del Cielo con la fuerza de millones de espíritus sentenciados. Muchos ángeles logran alzar el vuelo a tiempo, pero algunos quedan atrapados y aletean frenéticamente, incapaces de liberarse de sus captores. Luzbel susurra una palabra y al momento las aguas vuelven a la laguna Estigia, aplastando con su peso a un centenar de ángeles y escondiendo de nuevo su secreto de caballitos de mar y dragones acuáticos. Las ballenas muertas sonríen, acogiendo entre sus costillas a los nuevos cadáveres como si fueran corazones alados.

 
 
Mood: melancholy
Music: Karen Dalton - Katie Cruel
 
 
Isa
24 March 2008 @ 02:04 pm
De lágrimas y explosiones de plumas: La primera batalla  

Luzbel juega con ventaja, obviamente. A lo largo de la historia de la Humanidad los grandes estrategas, las mentes más brillantes, no han dudado en usar métodos poco altruistas para conseguir sus objetivos. Es posible que en su momento el camino más rápido hacia la victoria consistiera en masacrar varias aldeas en una simpática orgía de sangre y destrucción, pero a la larga el hecho de aficionarse a las matanzas también conduce al infierno. El Diablo cuenta, por tanto, con los mejores asesores para fortificar su reino y diezmar las tropas angelicales que empiezan a congregarse detrás de las puertas de madera tallada por donde suelen entrar las almas de los condenados en un goteo interminable.

El Demonio consulta en primer lugar a Abre Muchas Cabezas, el líder de una tribu que vivió hace miles de años en las amplias llanuras del este de Europa. Era un hombre intrépido y temido por doquier, sin embargo su nombre no pasó a la posteridad porque, tras su muerte, su propio primogénito, horrorizado por los salvajes rituales que habían hecho famoso a su padre, borró todo rastro de su existencia y convirtió su nombre en tabú. Los historiadores jamás sabrán qué hizo Abre Muchas Cabezas los viernes por la noche para escandalizar de semejante manera a su hijo, pero Luzbel recuerda vagamente que involucraba a varias doncellas, un cuchillo bien afilado y cinco cabras, así que no duda en pedirle consejo.

Tras explicarle la situación a Abre Muchas Cabezas, el alma del guerrero le recomienda que coloque un destacamento de sirenas en la laguna Estigia: las damas confundirán con sus cánticos a los recién llegados y después procederán a devorarles hasta no dejar ni las plumas. Luzbel le mira con escepticismo largo rato. Es cierto que las sirenas son seres poderosos, precisamente se hallan en el infierno por haber acabado con la vida de miles de marineros, pero lo más seguro es que los ángeles sean inmunes a la tentación de sus voces etéreas y sus enormes pechos. Desgraciadamente el Diablo no está seguro porque él perdió la gracia divina y la pureza que conlleva hace muchos eones, así que ahora al mirarlas de reojo tiene que controlarse para no acercarse a ellas como un idiota enamorado. Con un suspiro decide que servirán como prueba, al fin y al cabo todo su ejército aguarda preparado para el combate en la otra orilla del Lago del Olvido. Con un gesto de su mano las sirenas salen a la superficie y las puertas del infierno se abren para dejar paso a los invasores. La guerra por fin ha comenzado.

Al principio, sin embargo, no ocurre nada. Las huestes del Cielo se agolpan a una distancia prudencial de la entrada y no parecen interesadas en moverse, se limitan a observar con expectación el espacio vacío entre las puertas y la laguna. Las sirenas siguen cantando, desconcertadas, y de repente se les une un grito desgarrador proferido desde el otro bando, seguido por un eco de lamentos y llantos. Al acercarse al campo de batalla Luzbel comprende lo que ha sucedido. Dios presume de vivir en los vastos espacios del cielo y en el remoto corazón de una hormiga, dueño y señor de lo grande y lo pequeño. Igual que los ángeles pueden bailar en la punta de un alfiler, también son capaces de realizar una invasión tomando formas más pequeñas que una célula, son los espías perfectos. El Diablo sonríe, divertido, y pronto sus carcajadas contrastan con las lágrimas de los ángeles que todavía no han entrado en la batalla. Benditos sean pues los cánticos de las sirenas, ultrasonidos letales, dispuestos a aniquilar a los ángeles diminutos que osen acercarse.

 
 
Mood: jubilant
Music: Miguel y Bimba Bosé - Como un lobo (¡LO SIENTO! ¡NO PUEDO EVITARLO!)
 
 
Isa
19 March 2008 @ 12:06 am
Desangelado  
               

Miguel está cansado de esperar, pero su ejército desentrenado no puede abastecerse más deprisa. Los ángeles de menor rango corren nerviosos por los cuarteles, recogen las espadas largo tiempo olvidadas y afilan sus lanzas con entusiasmo. Mientras tanto, los soldados experimentados que participaron en las primeras batallas contra los rebeldes sobrevuelan despreocupadamente la ciudad y aguardan entre bostezos el momento de entrar en combate. Nadie tiene miedo. Todos han sido creados por un dios omnipotente que está de su lado, para ellos es inimaginable que nada malo pueda pasarles aunque tengan que atravesar las mismísimas puertas del infierno. Miguel es consciente de lo equivocados que están y les observa con compasión, se le rompe el corazón al pensar en los monstruos a los que se tendrán que enfrentar para liberar a sus hermanos. Sin duda alguna el Diablo se divertirá diezmando a sus enemigos con trampas y argucias, intentará que los serafines pierdan sus hermosas alas entrelazadas con oro al enfrentarse a los dragones engendrados por Lilith y los coros celestiales no volverán a cantar si las arpías rompen sus graciles cuellos. Una lágrima resbala por la mejilla del arcángel y cae entre las nubes, al tocar tierra se transforma en un pequeño arbusto de adelfas con flores de un negro imposible. Muchos van a morir.

 
 
Mood: hopeful
Music: Roberto Cacciapaglia - Seconda navigazione
 
 
Isa
26 February 2008 @ 03:11 pm
A tantos  

El infierno huele a chocolate a la taza ligeramente quemado y duele en algún rincón oculto dentro del alma. El infierno está siempre en penumbra y hace que el corazón lata tan rápido que los glóbulos rojos se niegan a seguir avanzando. El infierno deja un sabor amargo en el paladar y produce una melancolía intangible semejante a un día de verano interrumpido por la tormenta. En el infierno sólo se escuchan breves suspiros aislados rompiendo el silencio, nadie se atreve a hablar en voz alta por miedo a enfurecer a los irascibles ángeles caídos que han perdido toda gloria. El infierno es áspero al tacto, como la lija, y aquellos que le pertenecen están condenados a no volver a sentir el calor del sol sobre sus cuerpos. El infierno es un mal lugar para vivir, pero allí existe el amor, allí espera la mujer capaz de hacer temblar al cazador ante la promesa del reencuentro. Luzbel permite con benevolencia que su nuevo peón se reúna con su amada muerta y mientras los dos se abrazan sin pronunciar palabra las ánimas que les espían sonríen desde las sombras.

 
 
Mood: accomplished
Music: Ninguna
 
 
Isa
26 February 2008 @ 02:46 pm
Ejem...  

Hmm. Mi intención era actualizar este pobre blog varias veces a la semana, sin embargo la Vida Real se ha puesto en medio y me lo ha impedido. Exámenes, clases en la universidad mañana y tarde, pequeñas tragedias personales... en fin, han sido quince días poco propicios para los minicuentos. Ahora que todo ha pasado retomamos la programación habitual con nuevos relatos, permanezcan atentos a sus pantallas y no olviden alimentar a sus mascotas.

Oh, y los que no tengan mascotas que no duden en acudir a mí, regalo los caracoles acuáticos más bonitos del mundo. Son el animal de compañía perfecto: extremadamente silenciosos, no necesitan que les saquen a pasear y limpian los cristales del acuario devorando algas. ¿Alguien da más? :P

 
 
Location: Madrid
Mood: pensive
Music: Ninguna
 
 
Isa
09 February 2008 @ 06:04 pm
Homicidios  

En lo alto del cielo, Miguel tiembla. Su furia es semejante a un océano, fría y profunda, tan inconmensurable e infinita como la estupidez de los hijos de los hombres. Cuando él grita, mil ángeles gritan con él, y a su señal todos ellos descienden en picado hacia las dos figuras que les observan desafiantes desde la acera. Su hermano Luzbel le dedica una carcajada burlona antes de agarrar al hereje del brazo y desaparecer, dejándole a él y a su ejército a solas con una ciudad colapsada por una multitud de madrileños histéricos y aterrorizados. Miguel contempla el caos que ha producido su visita a la tierra y tras dudar unos segundos deja escapar un suspiro inaudible. El dulce aliento que exhala toma forma de niebla mientras se extiende rápidamente por las calles circundantes, sedando a los humanos que lo respiran como si se tratara de una sobredosis de Valium. Mientras ellos yacen inconscientes los ángeles intentan arreglar los desperfectos lo mejor que pueden, reconstruyendo los vehículos que se han estrellado contra los edificios y obrando milagros para curar a los heridos.

Aprovechando el silencio atípico que cubre la ciudad el Arcángel medita sentado en la terraza de un Starbucks, tras invocar la gracia de Dios sus ojos viajan por el planeta buscando frenéticamente al despreciable humano que se ha atrevido a desafiarle. Tal y como temía Luzbel no lo ha escondido en sitios tan obvios como el interior de un volcán o una gota de sangre, así que a estas alturas su nuevo juguete debe estar ya a salvo en la paradójica seguridad del Infierno. Miguel deja escapar otro suspiro, esta vez de genuino cansancio, y decide que pronto tendrá que hacer una visita al único lugar en toda la Creación donde el poder de su Padre no tiene potestad. Irritado ante la perspectiva examina a los humanos que dormitan a su alrededor y tras localizar a un pecador se acerca a él para admirar la fugacidad de su diminuta alma, la elegancia efímera con la que late su corazón condenado a las sombras. Admira también la delicadeza con la que arde sin despertarse de su sueño inducido, sin un sólo grito, y no puede negar que la Humanidad es hermosa mientras el amor le envuelve.

 
 
Mood: mischievous
Music: Bjork - Bachelorette
 
 
Isa
06 February 2008 @ 12:25 am
Noblesse obligue  

Esta vez se le ha terminado la suerte, y él lo sabe. El cazador no puede dejar de temblar, y no es sólo por el frío, tan incongruente y doloroso, tan real en las puntas de sus dedos en esta soleada mañana de invierno. Madrid resplandece, desbordada por la luz, y el cielo es de un azul tan limpio que las alas de los ángeles resaltan sobre él como nubes de tormenta. El cazador les observa con cansancio y recuerda que no siempre estuvo condenado, hace apenas dos semanas era uno más de los peatones que andan con paso ligero por la Avenida de la Castellana, ansiosos por llegar pronto a casa para refugiarse del viento helado y entrar en calor. Ahora ya es demasiado tarde para arrepentirse, así que suspira ante el furioso ejército que le tiene rodeado y lamenta haberse dejado los guantes en el coche. Realmente hace frío.

El primero en arrojar su lanza hacia él es Miguel, bello y seductor en su ira, y segundos después una legión de ángeles le imita. El tiempo se congela para el cazador humano al comprender que le van a atravesar con un millar de armas, su muerte es inevitable ya que no tiene sangre suficiente para frenarles a todos. Cierra los ojos con fuerza y piensa que al menos ha atrapado a Rafael y Uriel, sus hermanos tardarán años en encontrar las botellas ocultas por mil hechizos de pena y llanto. El tiempo pasa y no sucede nada. El cazador abre los ojos cautelosamente y para su sorpresa sigue vivo, todas las flechas se han detenido a su alrededor y permanecen quietas en el aire. A su derecha surge de la nada el ser más hermoso jamás creado, ojos dorados y alas negras, y la calurosa sonrisa que le dedica es suficiente para hacerle comprender que nunca jamás volverá a luchar solo contra esos crueles bastardos enviados desde el Paraíso. En lo alto del cielo, Miguel tiembla.

 
 
Mood: depressed
Music: CocoRosie - Kitty Kat
 
 
Isa
02 February 2008 @ 03:01 pm
Drama queen  

Hay una figura en el arcén observando fijamente el agua helada. El puente por el que pasa la carretera es la antítesis del romanticismo, hecho de hormigón con barandillas de hierro, pero el río cumple todos los requisitos necesarios. Es un buen lugar, la corriente turbulenta produce un estruendo similar al de un motor gigante y bajo el agua salpicada de espuma hay unas rocas convenientemente colocadas para que uno pueda partirse la cabeza si se lanza con suficiente ímpetu. El hombre que mira el paisaje no se quiere suicidar, por supuesto, pero en caso de que su experimento salga mal necesitará una vía de escape hacia el otro mundo. Una salida de emergencia accesible que le lleve directo al infierno.

Lleva meses elaborando un plan y ahora está preparado para llevarlo a cabo, sólo necesita que su víctima haga acto de presencia. En el asfalto del arcén ha dibujado un círculo con sangre y lágrimas, los hechizos siempre son más efectivos si se recurre a la magia básica y sencilla que ya usaban nuestros antepasados en las cuevas iluminadas por antorchas. La sangre es de su brazo izquierdo, no hay nada que un cuchillo no pueda arreglar, y las lágrimas son parte del océano que lleva en su pecho desde que ella se fue. Dentro del círculo descansa una pequeña botella de cristal, a simple vista parece vacía pero el hombre la ha rellenado con el encantamiento más poderoso que conoce, algo contra lo que el mismísimo cielo no puede luchar. Si buscas venganza no hay mejor arma que un ánfora repleta de odio, transparente, dulcísimo odio.

Finalmente, a eso de las cuatro de la madrugada, el ángel que le arrebató todo cuanto tenía aparece. Como siempre Rafael es un poco hortera, no duda en recurrir a una luz cegadora y coros de querubines para anunciar su llegada. Desde su punto de vista si su Padre le obliga a castigar todas y cada una de las blasfemias lo mínimo que puede hacer es desenvolverse con estilo, apabullar a los pobres mortales con su hermosura y buen gusto. Esta vez el infractor es un hombre que por alguna extraña razón ha osado quemar un crucifijo de madera allí mismo, en medio de una carretera secundaria, en plena noche. Rafael no se detiene para cuestionarse las motivaciones de su oponente, sólo se acerca a él con la sana intención de prenderle fuego. Justo cuando está a media metro de su objetivo siente un tirón en la manga de su traje de Armani que le arrastra hasta el interior de un círculo sangriento y salado. Por mucho que intenta batir sus alas o transmutarse la fuerza tira de él implacablemente hasta hacerle pasar por el diminuto cuello de una botella y encerrarle dentro con un humillante ruido de succión. El hombre asiente levemente y tras dejar escapar una risita victoriosa enrosca la tapa del recipiente. La cacería acaba de de empezar.

 
 
Mood: confused
Music: Nancy Sinatra - Bang bang
 
 
 
 

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